El cliente pesado (VI)

miércoles, 30 de mayo de 2012

Esta es una entrada especial con motivo del concurso de recetas que organiza Que comemos hoy? en Google Plus. El plato ganador de cada mes aparecerá en una mini historieta de Camarero Zen. ¡Muchas gracias por participar!




Al maestro Guindilla, igual que a todos, le estaba afectando la crisis. Bien es cierto que tenía trabajo en la pizzería, pero cada vez pagaban menos, las propinas eran mas cortas, se habían suprimido las horas extras (pagarlas, que no hacerlas, eso seguía siendo obligatorio) y en definitiva, como casi todos últimamente, se las veía y deseaba para llegar a fin de mes.

Sin embargo el viejo camarero era un tipo con recursos, capaz de sobrevivir al banquete de una comunión como a una mesa de veinticinto fanáticos futboleros, así que decidió que a él no le pillaban con los pantalones bajados. Haría extras.

Supondría doblar turnos los fines de semana y por consiguiente, no dormir ni descansar en tres días, pero tras su aspecto de hombre viejo y castigado se escondía el espíritu inquebrantable de un autentico guerrero Zen. De la vieja escuela. Una vez tomó la decisión, lo demás vino solo.

Un cocinero de la pizzería donde actualmente trabajaba se había despedido recientemente para abrir un nuevo restaurante por si mismo. "La Marmita de Antonio" se llamaba el local, que por lo visto estaba teniendo un éxito considerable. Así que no lo pensó dos veces y fue a hablar con su antiguo compañero de batallas. Este contrató al Guindilla en el acto, volviendo a obtener así su galardón de “maestro”.

Lo que ninguno de los dos podían haber imaginado jamás es que el cliente pesado, puntual como un reloj a primero de mes, se presentaría en el restaurante de Antonio, para hacer aquello que mejor sabía hacer. Dar por culo...

- ¿Que ha pedido esta vez? - preguntó Antonio mientras agitaba una sartén sobre el fuego de su cocina. Flambeaba algo, aunque el Guindilla no sabría decir de que se trataba en realidad.

- Quiere algo con pescado azul y acelgas... - respondió el camarero observando el fuego que se elevaba de la sartén.

- ¿Y dices que este tipo te persigue cada primero de mes para pedir cosas que no tienes en la carta? - dijo el cocinero sin mirarle, atento a que el fuego no flambeara en exceso la delicatessen que estaba preparando. - Pues vaya tela, recuerdame que el próximo mes no te contrate hasta el día dos, por lo menos. - lo dijo con media sonrisa en los labios, una frase muy cargada de ironía, aunque al maestro aquello no le hacía demasiada gracia.

- Bueno, y que le digo... - continuó nervioso. - Si no tenemos pescado ni acelgas en la carta.

- No te preocupes - respondió Antonio apagando el fuego y retirando la sartén a un lado. - Veamos que se puede hacer...

* * *

Caballa al horno sobre crema de acelgas.

Ingredientes:

- 4 caballas 
- 1 manojo de acelgas 
- 1 tomate 
- 1 patata 
- 1 cebolla 
- 2-3 zanahorias 
- perejil 
- 2 dientes de ajo 
- 200 ml de nata líquida 
- sal 
- aceite de oliva 
- sidra o vino blanco 
- queso parmesano 

Preparación: 

Cortamos la patata en rodajas y la metemos al horno para que se vaya haciendo un poco porque como imaginais las patatas van a tardar más tiempo que el pescado en hacerse así que adelantamos un poco el curro. 

Entretanto limpiamos las caballas las quitamos las espinas que podamos y las abrimos a la mitad. Con el ajo y el perejil hacemos un majado. En una bandeja de horno colocamos las verduras cortadas y tambien las patatas. Encima ponemos las caballas y las hacemos unos cortes para que cojan todo el sabor, untamos bien con el majado y lo regamos todo con sidra o vino blanco. Yo por supuesto he utilizado sidra jejeje 

Precalentamos el horno a 200º y lo dejamos unos 20 minutos que es el tiempo que nos va a llevar hacer la crema de acelgas. Cortamos las acelgas quitando las pencas y las rehogamos junto con la cebolla y el ajo,añadimos oootro poco de sidra y dejamos cocer unos 10 minutos.

Añadimos la nata y dejamos que reduzca. Rallamos queso parmesano o el que más os guste, trituramos y listo. Solo falta presentarlo un poco curioso y sobre todo tener mucho cuidado con las espinas porque aunque muy rico este pescado es la pega que tiene. Por lo demás la crema con las verduras y un bocado de caballa, mmmm delicioso.