Manual del camarero Zen - 4

domingo, 10 de marzo de 2013

La experiencia es la clave, a veces

Anoche mi mujer y yo fuimos a cenar a un concurrido restaurante de nuestra ciudad. Hemos ido otras veces, así que, más o menos conocemos a todos los camareros que trabajan en él. Por eso nos llamó la atención la cantidad de nuevos fichajes que habían hecho. Camareros de fin de semana, supongo... o incluso posibles trabajadores de verano. En fin, no importa demasiado. La cuestión es que había al menos tres nuevos.

Dos de ellos me saludaron al entrar, que pasa maestro, como estás heladero y tal, ya me entienden. Una ciudad pequeña y dieciocho años de experiencia. La mayoría a trabajado conmigo o me conocen por trabajar cerca de mi.


El tercero, que no me saludo, era un novato. De libro. Podría ser perfectamente el novato protagonista de un libro que quizás conozcan. Uno que va de un camarero Zen, ya me entienden. Mira como da vueltas, como un pato mareado sin destino definido, le digo a mi mujer.

Para mi es entrañable, no me malinterpreten. Siempre que ocurre algo así tengo que reprimir mis ganas de coger una bandeja y echarle una mano. Como además tengo un imán para estas cosas, acaba atendiéndome él.

Has tenido suerte, pienso mientras me sirve el vino a mi antes que a mi mujer o se olvida de las copas de agua. Yo te entiendo chaval, no te preocupes, le digo con la mirada. Yo era como tú. Es más, todos esos listillos que te putean, te llaman despistado y lento también lo fueron, solo que se han olvidado. A ellos también los putearon, puede que incluso más de lo que te putearan a ti. Lo hacen por eso, porque se lo hicieron a ellos.

Perdónales, que no saben lo que hacen... como yo les perdono...

Por hacerme esperar mas de media hora por un poco de pan, que le pedí a otro que no fuiste tú. Por tener que pedir tres veces otra botella de agua a tres camareros distintos. Si, si, tampoco tú estás en esta lista. Tú fuiste el único que vio el dinero sobre la bandeja. Llevaba allí media hora y ninguno de los profesionales que te llaman novato lo vio antes que tú.

Por eso toma chaval, cinco euros de bote. Es mi pequeña aportación a las horas extra que no te van a pagar. Pero no lo compartas con ellos, en realidad sé que lo harás, pero al menos ahora sabes que no lo merecen.