El final del verano

lunes, 15 de septiembre de 2014

Apenas una semana atrás la calle se encontraba abarrotada de mesas, las terrazas llenas de vida, obligaban a un grupo de irreductibles camareros a trabajar sin descanso para poder absorber la ingente actividad que se les venía encima, gracias al calor, las vacaciones de la gente de la capital y en definitiva, la temporada fuerte de la hostelería de "esta nuestra comunidad".

El viento de poniente sopló de nuevo desde el interior meciendo las ramas de los arboles que cubrían la calle por completo con sus hojas, que cayeron despacio hacia el suelo, sumándose al manto marrón que ya cubría buena parte de la superficie.

No había ni una sola mesa a esas horas de la noche. Tampoco había gente paseando. Sólo una persona observaba atento el desolador paraje en el que se había convertido su particular campo de batalla. El cordón que sujetaba su delantal y la cinta roja de su cabeza también se agitaron debido al viento, pero él no se inmutó, concentrado como estaba en sus propios pensamientos.

Sólo el fuerte zarandeo provocado por doscientos kilos de brazo cien por cien cubano consiguió sacarlo de su mutismo.

- ¿¡Que bolá!? Helmano, ya está, se acabó el verano. Uff, yo creí que no llegábamos al final.

- Siempre llegamos, pero el calor casi acaba con nosotros este año, Cubanito69 - respondió aquél sonriendo.

Se desató el mandil de camarero y el pantalón se vio repentinamente liberado de la presión cayendo unos centímetros. Había perdido cerca de diez kilos desde que empezó la temporada de verano. Tampoco era algo nuevo, siempre acababa igual, echo un saco de huesos.

Se quitó el bolígrafo de la oreja y lo miró fijamente. «Un año más - pensó - Que ganas tenía de hacer esto»

Apretó fuerte el botón. Clic.